UN EQUIPO DE FÚTBOL PARA SANTIAGO

 

 

         Valparaíso vibró con el paso de su equipo, Wanderers, a primera división. La noticia provocó un verdadero carnaval en el puerto. Y para qué decir lo que generó el triunfo de los niños de La Legua en España. Un triunfo que tuvo mucho sentido para nuestra revista, ya que fue Chilectra la gestora de ese viaje. Como parte de su programa de Iluminación de Canchas deportivas en las poblaciones, la compañía organiza diversas actividades en esas canchas: ciclos de cine y un campeonato de fútbol que culmina con el equipo ganador viajando a España para enfrentarse a su símil en el Real Madrid. 

 

Tantas alegrías futboloras reflotaron la aspiración de muchos que piensan que Santiago debería tener su propio equipo de fútbol. ¿Contribuiría éste a unir más a los capitalinos? ¿Crearía un mayor sentido de pertenencia a los integrantes de tan distintos municipios que conforman la ciudad?

 

Se lo preguntamos a diversos especialistas y fanáticos. Ernesto Ottone, director de la cátedra Globalización y Democracia de la Universidad Diego Portales, uno de los más entusiasmados con el paso de Wanderers a la primera división, lo ve muy difícil: “Para eso se necesitan años de tradición e historia, como en Valparaíso, donde se dio un caso muy especial. Un club creado por los ingleses que, más encima, se llama ‘Santiago’ Wanderers. Es el más antiguo del fútbol chileno. Estas cosas no pueden inventarse de un día para otro”.

 

“Concepción tiene dos o tres equipos –continúa- y Santiago tiene otra configuración, donde están las colonias y las universidades”.

 

El comentarista deportivo Aldo Schiapacasse es de la misma opinión: “Y ¿Santiago Morning no vale? La capital tiene sobrepoblación de equipos, no necesita otro. Wanderers tiene más de cien años, está arraigado, y puede competir con la U y la UC en identificación”.

 

“No tiene sentido adoptar un equipo porque sí, que no tenga historia. El único caso que conozco es el de la Universidad de Concepción, que desplazó a Deportes Concepción y a Fernández Vial, a los que les iba muy mal. Pero para Santiago no le veo ninguna necesidad”.

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